Hoy
en día, este lugar de descanso
constituye una referencia en la península
del Morrazo, donde se fusiona la modernidad
y la tranquilidad, recogido en un ámbito
que realza los valores ancestrales.
Esto se refleja a 5 minutos, en el Río
da Fraga, con sus cascadas,
que baja de la montaña en la que la
fuerza del agua movía molinos para
moler el maíz y hacer pan (alimento
indispensable).
El ayuntamiento de Moaña ha restaurado
todos estos molinos y ha
convertido la zona en lo que se conoce como
la "Ruta da Fraga",
precioso paraje en pleno contacto con la naturaleza.
Cerca está el "Lago de Castiñeira"
donde se puede montar a caballo
y dar de comer a los innumerables animales
del lago.